Jorge Fernandez, de Milenio
El mensaje en última instancia es el mismo: la amenaza de la desestabilización. La causa es sencilla. López Obrador sabe que los votos que puede obtener en estos momentos no le alcanzarían para ganar la elección presidencial. Una cosa son las encuestas de conocimiento y otras los estudios electorales serios que demuestran que, con López Obrador, el PRD difícilmente superaría la barrera de los 10 millones de votos cuando se requieren, por lo menos 12 millones 500 mil votos para ganar los comicios. La estrategia, por lo tanto, no es jugar a la legalidad sino a la rebelión. Es colocar todos los componentes explosivos en la misma bandeja como una forma de decir que el juego electoral se juega de la forma en que lo desea el jefe de gobierno o todo estallará por los aires. Es, repetimos, una peligrosísima forma de chantaje político y de la utilización de la fuerza, de una fuerza que quizás no tenga poder electoral pero sí de movilización.
El problema es que hay muchos, no sólo López Obrador, que parecen decididos a recorrer ese camino. En el gobierno federal están decididos a ir contra el jefe de gobierno sin mostrar, aún, una estrategia política inteligente que, además de golpearlo, desactive sus amenazas. Al contrario, pareciera que la intención es que las mismas se cumplan de una vez. En el priismo, muchos siguen pensando que en el marco de polarización que se está dando en realidad serán ellos los ganadores, pero dentro de este grupo, mientras algunos esperan pacientemente que la manzana del poder caiga en sus manos, otros están azuzando un enfrentamiento en el que pueden terminar, ellos también, perdiendo. Hoy será un día explosivo en el DF, quizás también en otras zonas del país. Es que el otro complot, el de la amenaza abierta, está en marcha y funcionando
El problema es que hay muchos, no sólo López Obrador, que parecen decididos a recorrer ese camino. En el gobierno federal están decididos a ir contra el jefe de gobierno sin mostrar, aún, una estrategia política inteligente que, además de golpearlo, desactive sus amenazas. Al contrario, pareciera que la intención es que las mismas se cumplan de una vez. En el priismo, muchos siguen pensando que en el marco de polarización que se está dando en realidad serán ellos los ganadores, pero dentro de este grupo, mientras algunos esperan pacientemente que la manzana del poder caiga en sus manos, otros están azuzando un enfrentamiento en el que pueden terminar, ellos también, perdiendo. Hoy será un día explosivo en el DF, quizás también en otras zonas del país. Es que el otro complot, el de la amenaza abierta, está en marcha y funcionando
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